miércoles, 6 de mayo de 2015

Bolivia: "Chile se ha esforzado en crear dificultades de interpretación y confusiones"



Bolivia inició sus alegatos ante la Corte Internacional de La Haya. Los juristas defienden que Chile no cumplió sus compromisos de negociar una salida al mar.


lunes, 27 de enero de 2014

¡Vaya! La Haya trazó otra raya

10 claves preliminares de un fallo


1. El fallo se pareció a una elección. Todos ganamos y sólo fue cuestión de interpretarlo. Pero, como en una elección, efectivamente hay aspectos en los que se gana y aspectos en los que se pierde. Perú ganó nuevo mar en calidad de zona económica exclusiva (no soberanía ni mar territorial, como erróneamente dijo el presidente Humala) y Chile logró que fuera reconocido para siempre el límite marítimo basado en el paralelo a partir del Hito 1, y no del Punto Concordia como pretendía Perú.

2. Chile no perdió ni un milímetro de soberanía marítima, que sólo corresponde a las primeras 12 millas a partir de la costa, y que se mantiene incólume hasta el mismísimo paralelo por el norte, donde el límite estaba, según Chile, hasta ahora.

3. Los más directos afectados potenciales por un eventual fallo adverso (los pescadores artesanales de Arica) no perdieron nada. Su área de operaciones no sufre ninguna alteración. El Estado (y todos los chilenos) podrá ahorrarse subsidios y compensaciones, sin perjuicio de que toda esta historia debiera obligarnos a repensar las políticas para nuestras zonas extremas.

4. Los sucesivos gobiernos chilenos manejaron mucho mejor que los peruanos las expectativas de sus ciudadanos. Chile logró retener más de lo que esperaba o temía perder… y Perú no consiguió todo lo que se ilusionó con obtener. Claramente, las “sensaciones ambientales” en cada país sugerían lo contrario hasta la mañana de este 27-E.

5. La Corte innovó y desplegó “creatividad” jurídica, al obviar parte de las argumentaciones de uno y otro, y crear una línea divisoria que nadie planteó jamás, como es la línea equidistante hacia el suroeste, a partir de la milla 80. La Haya inventó "otra raya"...

6. La Corte generó jurisprudencia al aplicar un criterio práctico para sostener su decisión, como es el uso efectivo, posible y actual, del mar frente a nuestras costas, que no va más allá de las 60 millas, teniendo en cuenta que, cuando mucho, hasta esas lejanías llega la concentración casi total de recursos marinos explotables. ¿Por qué resuelve que la milla 80, y no la 60, es el punto razonable? Falta revisar con detención el texto íntegro del fallo para comprenderlo.

7. La Corte dejó abierta una interrogante que pocos mencionaron este lunes: lo que debiera ocurrir con el triángulo terrestre comprendido entre a) el Hito 1, b) el punto en que el paralelo nacido en el Hito 1 se topa con la bajamar, y c) el Punto Concordia. La Haya sólo traza el límite marítimo desde el segundo punto (b) mencionado hacia el oeste, y no se pronuncia sobre los límites terrestres, que en rigor no fueron sometidos a su consideración. De manera que Chile seguirá sosteniendo que el límite terrestre entre el Hito 1 y la bajamar está dibujado justo sobre el paralelo, y Perú podría seguir sosteniendo que el Hito 1 debiera ser considerado un segundo punto limítrofe, después del Punto Concordia, hasta donde entendemos no cuestionado ni ratificado por la Corte como punto de límite terrestre. Esa tesis implicaría que la frontera terrestre (según Perú) tendría que recorrer la línea de bajamar de norte a sur, desde el paralelo (b) hasta el Punto Concordia (c), para “devolverse” en diagonal hacia el noreste, hasta el Hito 1 (a). Extrañísimo. ¿Puede ser esta arista dudosa un punto de partida para una eventual demanda boliviana? (ver número 10).

8. Lo más valioso del fallo es que zanja una diferencia de manera definitiva, abriendo una etapa nueva en la floreciente relación entre los dos países, los más prósperos y crecedores de esta parte del mundo, donde chilenos y peruanos sólo tenemos progreso por ganar. Las reacciones primitivas de algunos llamados “nacionalistas” que no suelen ser más que penosos imbéciles, no podrán impedirlo. Chile y Perú dieron una demostración al mundo de respeto al derecho y trabajo serio por la paz.

9. El debate sobre un eventual retiro del Pacto de Bogotá que nos libere a futuro de litigios en La Haya nada permitiría lograr frente al contencioso con Bolivia, ya en curso y sin vuelta atrás (y donde Chile, más ahora, puede dar por descontada una victoria), y sólo nos expondría a resolver las diferencias de la peor forma. ¡Por favor, racionalidad!

10. Paradójicamente, el fallo de este 27-E es menos malo para Bolivia de lo que podía esperarse, porque en lugar de “estrechar” el océano frente a Chile por una línea equidistante que hubiera comenzado en el Hito 1 (o, peor aún, en el Punto Concordia), deja abierta una posibilidad que por ahora es ficción: una salida con mar disponible al frente, y no con una frontera al frente. El problema para Bolivia es que no contaba con un fallo que la acercaba a su ilusión mucho más que su propia demanda ante La Haya.

martes, 2 de octubre de 2012

Vecinos y pobladores

La Victoria. Fotografía del blog Vivienda al Día, del Instituto de la Vivienda (Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile)
Si decimos "pobladores de La Victoria", digamos también "pobladores de La Dehesa". Si no, hablemos de los "vecinos de La Victoria".
Esta modesta argumentación que se nos vino a la cabeza el viernes, con motivo de la muerte del sacerdote Pierre Dubois, se convirtió, sin quererlo, en tendencia en Twitter. Inesperadamente, después del fin de semana siguieron los retuiteos y las respuestas. La mayoría, según percepción propia y quizás interesada, concordando con la idea. Pero muchas, también, refutándola.


Pobladores "a mucha honra"

"Nací en la población La Victoria y no nos ofende ser llamados pobladores", resumió un tuitero. "De hecho, el 25 de octubre es el aniversario de la población", agregaba. Algunos se quedaron en lo literal, afirmando obviedades como que en una población habitan pobladores, y La Dehesa no es población. Otros insistieron en el orgullo de ser poblador, particularmente de una toma histórica y llena de identidad.
Ninguna de esas respuestas, sin embargo, era estrictamente contraria al tuiteo que las generó. Más bien hablaban de otra cosa.
Claro que hay orgullo entre miles de habitantes de poblaciones que se originaron en tomas de terrenos, que bien puede llevarlos a autodenominarse "pobladores", y a mucha honra.
Pero no hablábamos de eso.
Sí planteábamos un cuestionamiento al lenguaje de terceros (no de los pobladores o vecinos de La Victoria, La Legua, Lo Hermida o La Pincoya) que consciente o involuntariamente marca diferencias entre personas iguales. El lenguaje que usamos los que no vivimos allí; el que usan los medios de comunicación y quienes trabajamos en ellos; el que emplean  autoridades y políticos.
Admitamos que los vecinos gozan de mayores consideraciones en los mismos medios que los pobladores. No ignoremos la connotación que la mayoría de las veces tienen las noticias que hablan de "pobladores", y cuán distinta es de la connotación que tienen los hechos protagonizados por "vecinos". 
Convengamos que un "poblador" suele tener menos oportunidades de empleo que un "vecino".
Ambos términos no son, por lo demás, de ninguna manera excluyentes. Un vecino de La Victoria puede llamarse orgullosamente poblador, si así lo siente (cuestión que algunos aseguran que todos harían, arrogándose una curiosa representatividad de personas distintas), pero no por ser poblador deja de ser vecino.


Vicios del lenguaje público

Lo interesante es que en la comunicación pública discutamos el asunto y busquemos el mejor lenguaje; el más igualitario y respetuoso de la idéntica dignidad que todos tenemos.
Es un tema que convoca particularmente a los periodistas y a los medios.
Porque no sólo existe la dimensión de "vecinos" y "pobladores", o de "residentes" y "lugareños". 
Detrás de estos y muchos otros vicios del lenguaje público está la misma lógica que lleva todavía a muchos a tratar con un paternalista y seudoafectivo "don", doña" o "señora" a ciudadanos de cierto nivel socioeconómico "para abajo", mientras que se usa  nombre y apellido para aludir a aquéllos que son identificados con un nivel socioeconómico superior. 
"Es que es por respeto", suele argumentarse, precisamente hacia los "más humildes" de la sociedad.
Y así escuchamos a diario en notas y reportajes, que "la señora Mercedes" espera horas en la Posta Central, y que "don Manuel" cría con esfuerzo sus cabras en Punitaqui. Pero si hablamos de una clienta del Parque Arauco, es "Macarena López", y si el tema es la caída del dólar, el entrevistado es "el economista Sebastián Vial".
Equívoco respeto. Si todos somos iguales, todos debiéramos tratarnos con la misma consideración. Doña Mercedes debiera ser "Mercedes Gutiérrez, paciente de la Posta" o "Mercedes Gutiérrez, vecina de San Miguel", y el pequeño parcelero de Punitaqui debiera ser "Manuel Muñoz, criancero de Punitaqui" o la expresión que mejor defina su oficio.
Son simples y muy perfectibles criterios, que debieran formar parte de esos "manuales de estilo" que tanta falta hacen en nuestros medios.
Volviendo al tuiteo que motiva estas reflexiones, algunos lo descalificaron por referirse "sólo" al lenguaje, supuestamente mucho menos importante que las "acciones" concretas, que de verdad discriminarían. 
El argumento era que estábamos siendo frívolos por "quedarnos en eso".  
Pero resulta que el lenguaje sí es una acción humana. Simplemente usando palabras podemos herir a nuestros semejantes. Con adjetivos podemos humillar a alguien. El lenguaje sí puede discriminar, aislar y excluir.
Empecemos por el lenguaje.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El foco perdido



Las movilizaciones estudiantiles, algunas noticias judiciales y las encuestas políticas están demostrando cómo medio país se mueve a ciegas en estos días, porque tiene el foco totalmente perdido.


EL DURO CASO DE NANCY HERRAZ

Nancy Herraz cuando fue herida
(foto El Líder de San Antonio)
En el ámbito de la justicia, hay algunos ejemplos ilustrativos.
La Corte Suprema acaba de fallar esta semana, en última instancia (sin que quepan, por lo tanto, nuevos recursos) en el caso del apedreo a Nancy Herraz, en la Autopista delSol. Un caso que nos estremeció a todos hace exactamente ocho años, en agosto de 2004, y que nos vuelve a remecer cuando vemos las imágenes de las atroces heridas que sufrió en la cara y en su dignidad, a causa del peñasco que lanzó aparentemente un menor de edad, contra el auto en que viajaba a San Antonio.
Del o los culpables, nunca más se supo. Pero Nancy Herraz y su familia se aferraron a la esperanza de obtener alguna reparación de parte de la concesionaria de la autopista. Ella ha vivido ocho años duros, sometida a más de una operación para recuperar al menos en parte la apariencia y las funciones de su rostro, y al parecer ha tenido que resignarse a la pérdida de visión de un ojo. 
Sus expectativas tuvieron un respaldo inicial cuando una jueza de primera instancia ordenó a la autopista el pago de una indemnización superior a los $ 125 millones. Pero esas expectativas se fueron al suelo cuando la Corte de Apelaciones anuló esa sentencia, y terminaron de sepultarse ahora, cuando una sala de la Suprema, en forma unánime, rechazó el recurso de casación que el abogado de Herraz había interpuesto contra el fallo anterior.

lunes, 20 de agosto de 2012

Assange, Wikileaks y Chile




El caso Assange tiene demasiadas aristas enfrentadas como para quedarnos  conformes con sus primeras apariencias. Menos cuando está llevando al mundo (y a Chile) a adoptar posiciones que pueden comprometer intereses también enfrentados.
Siempre parece interesante "echarle pelos a la sopa" y dar algunas vueltas a la noticia, aun cuando sea para construir preguntas que bien podríamos formular a más de alguien, y someter a prueba nuestros propios juicios anticipados. 
Veamos algunas constataciones (o, al menos, algunos intentos de constatar ciertas cosas):
  • Julian Assange no es una rata acorralada en una trampa; es una personalidad global que, a pesar de sufrir hoy severas restricciones a su libertad, está cubierta de gloria: Ha recibido innumerables premios por su lucha a favor del libre flujo de información en el mundo aun cuando ella ponga en graves aprietos a las potencias y líderes más poderosos del planeta. Lo ha premiado Amnistía Internacional, The Economist, fundaciones y organizaciones de medios y periodistas en Estados Unidos, Europa y su natal Australia; hay quienes quieren postularlo al Premio Nobel de la Paz (una iniciativa que sin duda ganaría fuerza si fuera extraditado y juzgado); y ha recibido el respaldo explícito de políticos de todas las latitudes: desde la vociferante protección de Rafael Correa a la más discreta pero también mucho más contundente de Lula da Silva. No es un perseguido inerme ni un obrero del periodismo acorralado y solo. Cinco de los periódicos más importantes de Occidente lo acompañaron en su última gran aventura informativa (la filtración de los documentos del Departamento de Estado) y es de suponer que no lo abandonarán a su suerte tan fácilmente. Son los mismos periódicos con los cuales muchos jerarcas mundiales no dejan de coquetear para salir favorecidos en sus páginas.